Aún por encima de burros, apaleados.
Tenemos lo que nos merecemos y
construímos, una sociedad de mierda en la cual eres caballo, mosca o
hez. Aprendimos a querer siempre más y más y odiar lo que es menos,
crecimos bajo el influjo de normas y personas que continuamente nos
decían qué hacer, no por ser mejor para nosotros, sino para ellos y
sus negocios; maduramos para darnos cuenta que, encima de los
caballos, están los jinetes y nos estancamos al confirmar la
realidad: estamos aquí como mozos de cuadra, para mancharnos
limpiando lo que otros, más ricos, desechan. Siempre hubo gente que
hablaba de libertad y revolución, que luchaban por unos ideales
distintos, justos. ¿Se consiguió? Sí, lo logramos. Sangre, sudor y
lágrimas, pero alcanzamos la victoria. Todo ésto para que, al poco
tiempo, lo nuevo derivara hacia lo viejo, si bien en ocasiones no se
regresó a lo anterior, sí se avanzó... pero se retrocedió en
valores. ¿Hasta dónde vamos a llegar? Es difícil verlo y todavía
más aún valorarlo, decidir qué podemos hacer y cuáles serán las
consecuencias de nuestros actos. Ahí reside su poder, en gobernar a
un mundo de resignados. Porque aún por encima de burros, salimos
apaleados. No se contentan con aplastarnos con la suela de su talón,
de tirarnos a la mierda y hacernos sentir como si lo fuéramos; no
les basta su superioridad, su egoísmo conseguido y su forma ególatra
de ser. No, no, no es suficiente. Apaleados, siempre, tenemos que
estar. Y para poder seguir siendo sus burros de carga, sus mozos de
cuadra, nos revolcamos en lo que nos echan encima para que ellos
aplaudan y rían, para que sus bolsillos engorden y su humanidad se
reduzca. Tenemos que dar gracias y sonreír, o llorar, si es lo que
quieren. Amos y señores, he aquí sus resignados. Podemos luchar,
podemos lograrlo, pero, sino cambiamos y dejamos el miedo atrás,
continuaremos siendo así.
Soy una luchadora y mi cometido es
pelear fieramente por lograr un mundo mejor, ¿difícil? Por
supuesto, mas no tanto como el echo de dejar de ser una resignada.
Llegará un día en el que los burros
darán coces, los caballos galoparán en libertad, los mozos de
cuadra tirarán sus palas a la cabeza de los jinetes y ya no habrá
más mierda de la que alimentarse las moscas.
El mayor problema de todos, ésto ha
conseguido convertirse en el ciclo de la vida.
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